sábado, 20 de agosto de 2016

Respuesta a “LAS FALACIAS DEL SÍ” de Andrés Molina Ochoa

Ver el artículo de Molina aquí

En su artículo “Las falacias del SÍ” Andrés Molina Ochoa se queja de que los defensores de los acuerdos de la Habana acuden a falacias para sentar sus posiciones. Reclama que, si se va a defender el SÍ, es decir, la aprobación de esos acuerdos, se den buenos argumentos. Entre las falacias que menciona están la falacia de equívoco (en la que se usa un término de dos modos diferentes para obtener una conclusión que no se sigue), la falacia ad hominem (en la que se ataca la dignidad del oponente y no a sus argumentos), la falacia tu quoque (en la que se acusa de inconsecuencia al oponente, pero no se analiza su argumento), la falacia del hombre de paja (en la que se le atribuye al oponente una tesis o un argumento que nunca ha dado), la falacia de la falsa disyuntiva (en el que se presentan dos opciones, habiendo más o no habiendo ninguna). Sin embargo, en las líneas de su artículo no nos dice explícitamente cuáles son, efectivamente, los argumentos que, según él, han esgrimido los defensores del SÍ, lo cual yo consideraría necesario para examinar la adecuación de sus acusaciones. Como Molina no expresa claramente cuáles son esos argumentos, me tomé la libertad de conjeturar la forma de los mismos o del mismo, porque parece que sólo se trata de uno principal, para analizarlo. La forma del argumento por el SÍ, según creo que dice Molina, tendría la forma de un silogismo disyuntivo:

P1: O votas por la paz o votas por la guerra
P2: No votas por la paz
C: Por lo tanto, votas por la guerra.

Creo que esta forma del argumento hace aplicable al menos dos de las falacias mencionadas por Molina; las otras se refieren a asuntos relacionados, pero no a este argumento en particular, que parece el central. Se le aplica claramente la falacia de equívoco, puesto que, evidentemente, si se entiende la paz como la ausencia de conflicto, es decir, que no hayan guerras, votar en contra significa votar por la guerra. Pero, según Molina (y en eso tiene razón en su reconstrucción argumentativa), si el argumento fuera:

P1: O votas por éste acuerdo de paz o votas por la guerra
P2: No votas por éste acuerdo de paz
C: Por lo tanto, votas por la guerra
 
sería claro que P1 estaría presentando una falsa disyuntiva, puesto que no votar por un acuerdo de paz específico no implica que se vota por la guerra, solo implica que no se vota por ese acuerdo de paz. Así, pues, según Molina al usar la palabra “paz” en lugar de "acuerdo de paz" en el primer argumento, los defensores del SÍ incurren en la falacia del equivoco, un truco mediante el cuál se aprovechan los distintos significados de una palabra para llegar a una conclusión que no se sigue. Pero al eliminar el equívoco reemplazando “paz” con “acuerdo de paz” se revela, entonces, la falsa disyuntiva. tal y como aparece en la P1 del segundo argumento.

Hasta aquí yo estaría de acuerdo con Molina si fuera el caso que el argumento esgrimido por los defensores del SÍ fuera el primero. Sin embargo, ¿qué se derivaría, con probabilidad, de votar NO a los acuerdos de la Habana? Podrían ocurrir varias cosas. La más probable es que el presidente use sus argucias políticas para validarlos por otro lado. Sería enteramente razonable teniendo en cuenta la cantidad de energía y recursos que se ha jugado con esos acuerdos y no sería para nada inconstitucional, estaría perfectamente dentro de la ley, de ahí que algunos le hubieran propuesto no presentar un plebiscito sino aprobar los acuerdos por derecha.

Ahora, si el presidente no los sacara por derecha, ¿qué podría ocurrir? Habría dos posibilidades. Que se intentara renegociar los acuerdos o que no se intentara. Si ocurriera lo primero, entonces eso implicaría que el uribismo y, presumiblemente, otros sectores insatisfechos con los actuales acuerdos, se sentaran con las FARC y con el gobierno para elaborar unos nuevos. Pero podría ocurrir que a las FARC no les convenciera lo ofrecido por estos sectores y que las negociaciones fracasaran, en cuyo caso volverían a la guerra. Es probable que esto ocurra puesto que el uribismo ha insistido en que los miembros de las FARC paguen cárcel, restituyan a las víctimas con el caudal de dinero que se les atribuye, entreguen las cuentas que tienen en paraísos fiscales, etc.

Si no se intentara renegociar los acuerdos, eso significa que las FARC vuelven a la guerra. Tiene que ser así porque si no vuelven a la guerra entonces, ¿a qué van a volver? Es poco probable que se queden quietas, pasivas, se retiren a otros países a vivir de la renta o acepten pasivamente la cárcel. Lo más probable es que vuelvan a la guerra. Así, pues, si gana el NO probablemente no habrá paz, haya o no intento de renegociación y en el supuesto de que el presidente no valide el acuerdo por derecha.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, podría replantearse el argumento inicial a favor del SÍ de la siguiente manera:

P1: O apruebas el acuerdo de la Habana y hay paz o no lo apruebas y no hay paz
P2: No apruebas el acuerdo de la Habana
C: Por lo tanto, no hay paz.

Este argumento no tiene problemas de ambigüedad, ni presenta un falso dilema, ningún tipo de falacia material o formal. Sin embargo, la conclusión sería que no hay paz. ¿Qué diría Molina sobre este argumento? No lo sé, pero quizás es este argumento el que tienen en mente los defensores del SÍ cuando anticipan que gane el NO y que Santos no saque los acuerdos por derecha. Y si esto es así, el artículo de Molina parte de una mala interpretación de los defensores del SÍ y no ofrece nada en contra del argumento finalmente presentado.

Quisiera ahora referirme a otras fallas anotadas por Molina en la defensa del SÍ. Dice Molina que votar por el SÍ a los acuerdos no garantiza que haya verdadera paz. Según él, podrían aprobarse esos acuerdos y que se generase más violencia. ¿Qué habría que decírsele a esto? Pues si los acuerdos se cumplen tanto por el Estado como por las FARC no se generará más violencia por ese lado. La pregunta, entonces, sería ¿por cuál otro lado se generaría violencia en caso de que se cumplieran los acuerdos? No puedo dejar de ver aquí una insinuación de un levantamiento en armas de los que están en contra de esos acuerdos, es decir, del uribismo o de los uribistas. Sin embargo, el asunto no me queda claro porque en otro apartado de su artículo Molina reconoce que de cumplirse los acuerdos habrá más inversión extranjera porque efectivamente habrá menos guerra, es decir, más paz. Aquí creo que él debe tomar posición: o habrá guerra del lado uribista o no habrá guerra. Pero si no hay guerra, entonces su afirmación de que los acuerdos podrían no generar paz no tiene sentido. La otra salida que le quedaría sería decir que las FARC o el Estado no cumplirán esos acuerdos, lo cuál sería una cosa improbable y, de ocurrir, muy grave. 

Finalmente, aunque no es un buen argumento defender el SÍ acusando de inconsecuencia a los que defienden el NO, no deja de ser sospechoso que en el caso de los Paramilitares ciertos sectores uribistas no hayan dicho nada cuando se habló de penas alternativas y frente al hecho evidente de que no repararon a sus víctimas, pero sí hayan puesto el grito en el cielo cuando se propuso lo mismo para las FARC. Eso sólo puede significar que los uribistas consideran que hay una diferencia importante entre los Paramilitares y las FARC, que haría que a aquellos sí se les aplicaran las penas alternativas y la no reparación y que a los otros no. Pero ¿en dónde estaría esta diferencia? No sé qué diría Molina.